Si alguna vez has soñado con levantar tu propio Jurassic Park (sin T-Rex sueltos, gracias) o con gestionar un zoo en plan Los Sims, pero con la seriedad estratégica de un eurogame, Ark Nova es tu juego. Desde que vio la luz en 2021, este título diseñado por Mathias Wigge se ha convertido en el niño mimado de los jugones.

Premios como el Deutscher Spiele Preis 2022 o el Diamant d'Or lo han encumbrado al olimpo lúdico, y no es para menos: estamos ante uno de esos juegos que combinan tema potente, mecánicas brillantes y rejugabilidad infinita. La premisa es sencilla de contar, pero endiabladamente compleja de dominar.

El equilibrio perfecto: espectáculo vs conservación

Cada jugador gestiona un **zoológico moderno**, equilibrando dos fuerzas aparentemente opuestas: el **Atractivo** (tu capacidad para llenar de público las gradas y hacer caja) y la **Conservación** (tu compromiso con proteger especies y ecosistemas).

Si te obsesionas con meter tigres blancos y pandas para atraer visitas, puede que descuides los proyectos de conservación. Y si eres demasiado purista con salvar tortugas marinas, tu zoo se vaciará más rápido que un cine donde ponen Morbius.

**Así es Ark Nova**: una danza constante entre espectáculo y ética, entre optimización matemática y narrativa temática.

Cómo se juega: motor de cartas y cerebro a toda máquina

El corazón del juego está en **cinco cartas de acción fijas** que cada jugador tiene frente a sí:

  • **Cartas**: robar y gestionar la mano
  • **Construcción**: levantar recintos y kioskos
  • **Animales**: meter nuevas especies en tu zoo
  • **Asociación**: colaborar con universidades, ONGs y otros zoos
  • **Patrocinadores**: atraer mecenas que te dan efectos especiales

Estas cartas no cambian, pero su **potencia depende de la posición** en tu hilera personal: cuanto más a la derecha esté, más fuerte será. Cuando la usas, vuelve a la izquierda y todo se mueve un paso.

Es como un **mini-Tetris mental** en el que debes calcular no solo qué hacer ahora, sino cómo preparar tus próximas jugadas. Si has jugado a Civilization en PC y has tenido que planear la tecnología a investigar dentro de 12 turnos, aquí sentirás algo pareciente.

Y si necesitas un empujoncito, están las **fichas X**, que te permiten potenciar una acción. En la jerga jugona: Ark Nova es un "engine builder" disfrazado de gestor de zoológicos.

El zoo como tablero personal: puzzle espacial ecológico

Cada jugador tiene un **mapa de zoo**, que empieza vacío y se irá llenando con recintos para animales, pabellones, kioskos y hasta recintos especiales (como aviarios o acuarios). Aquí entra el rollo de **puzzle spatial**: las piezas tienen distintas formas y tamaños, casi como si estuviéramos jugando a un Tetris ecológico.

A esto se suman los **tableros asimétricos**, que en partidas más avanzadas ofrecen distintos desafíos: un zoo con un río que lo atraviesa, otro con recintos preconstruidos, otro con limitaciones de espacio... Vamos, que la experiencia nunca es igual.

El mazo interminable: más de 200 cartas de pura diversidad

El otro gran protagonista es el **mazo de cartas**. Hay animales de todos los rincones del planeta, desde el elefante africano hasta el simpático suricata. Cada especie tiene requisitos (recinto, tamaño, condiciones de continente o de universidad asociada), costes y beneficios.

Los **pandas atraen multitudes**, pero mantenerlos no es barato. Los reptiles quizá no llenen el estadio, pero ayudan a proyectos de conservación concretos. Además, las **cartas de Patrocinadores** funcionan como un mini-juego de combos: científicos que investigan primates, universidades que mejoran tu reputación, mecenas que sueltan pasta si cumples condiciones...

Son casi como **artefactos en Magic**: al principio parecen "meh", pero encadenados pueden ser devastadores. Y ojo a los **Proyectos de Conservación**, que son la clave para ganar. Apadrinar programas de reproducción, liberar animales al medio natural o colaborar con ONGs puede darte los puntos que marquen la diferencia.

El giro maestro: tracks que se cruzan

El **sistema de puntuación es brillante**. Tienes dos tracks en direcciones opuestas: **Atractivo** (dinero y público) y **Conservación** (impacto ecológico). La partida termina cuando los marcadores de un jugador se cruzan. Luego, tu puntuación final es la diferencia entre ambos.

Este diseño te obliga a mantener un **equilibrio perfecto**. No vale ir solo a poderio dinero ni solo a por naturaleza. Necesitas ambos, como un Jedi que equilibra la Fuerza. Si te pasas de un lado, te hundes. Si logras que ambos tracks se crucen pronto, activas el final de partida a tu favor.

Sensaciones en mesa: de la euforia al quemacerebros

Jugar a Ark Nova es como **montar un gran puzzle en movimiento**. Cada turno parece pequeño y manejable, pero poco a poco tu zoo crece, tus combos se encadenan y tu cerebro empieza a echar humo.

Hay partidas en las que te sientes un **genio**: todo encaja, tus proyectos se activan y consigues soltar un oso polar justo cuando tenías la reputación necesaria. Y hay otras en las que miras el tablero del rival, con su zoo lleno de elefantes felices y ONGs colaborando, mientras tú sigues peleándote con un par de flamencos y un sponsor cutre.

Es parte de la magia: **Ark Nova es tan gratificante** cuando todo fluye como frustrante cuando no encuentr as la carta que necesitas. Pero incluso en esos momentos, siempre tienes micro-decisiones que te mantienen en la partida.

¿A quién va dirigido?

  • **Jugones expertos**: si disfrutas con Terraforming Mars, Brass o Gaia Project, este juego es tu próxima obsesión
  • **Nerds de los animales**: si creciste con Pokémon y soñaste con coleccionarlos todos, aquí sentirás algo parecido, pero con especies reales
  • **Gestores de combos**: si en Slay the Spire te flipaba encadenar 10 cartas seguidas, Ark Nova es tu droga
  • **Solistas**: tiene un modo en solitario muy sólido, ideal para partidas de domingo en modo "relax nerd"

Si buscas un **party game** para echarte unas risas con cerveza, este no es el título. Aquí hablamos de partidas de 2 a 3 horas, con un nivel de concentración que recuerda a una maratón de Dungeons & Dragons.

Lo mejor y lo peor de Ark Nova

Lo mejor

  • **Rejugabilidad infinita** gracias al mazo y los tableros
  • **Equilibrio brillante** entre tema y mecánicas
  • La sensación de **montar un motor** que explota en combos
  • **Producción cuidada**, con un arte funcional y claro

Lo peor

  • **Curva de aprendizaje dura**, no apto para principiantes
  • **Dependencia del azar** en el robo de cartas
  • **Duración**: si tu grupo es de los que piensan 10 minutos cada turno, prepara café

Conclusión: bienvenidos a Ark Nova

**Ark Nova no es solo un juego de mesa, es una experiencia completa**. Es como ver Parque Jurásico, pero sin helicópteros explotando. Como jugar a Zoo Tycoon, pero con una profundidad estratégica que ni Sid Meier. Como encadenar un combo de cartas en Magic, pero con pandas, serpientes y leopardos.

Es un título que **exige, que quema neuronas** y que a veces frustra. Pero también es uno de los juegos más brillantes de los últimos años, un auténtico referente para quienes disfrutan de los eurogames de peso.

Si eres de los que disfrutan con **retos estratégicos**, con la sensación de construir algo épico y con los nervios de encajar cada pieza en un puzzle que cambia turno a turno, Ark Nova debe estar en tu estantería.

“Y recuerda: "Bienvenidos a... ¡Ark Nova!"”